Divertidísimo. Así resumo nuestro paseo en el catamarán Odyssee por las costas de Isla de Sal, en Cabo Verde. Cuando cogimos la excursión con Morabitur (desde España, así te aseguras la plaza e incluso te puede salir más barato que cogiéndola ya en la isla o en el hotel), pensábamos hacer algo diferente, ver la isla desde el mar, disfrutando de otra perspectiva del paisaje… pero os digo lo que nos encontramos?

Primero, un grupo de españoles muy enrollados, que hicieron que la excursión estuviera más animada (si es que en cuanto nos juntamos un par de españoles, ya hay fiesta asegurada), una tripulación súper enrollada y divertida, presidida por el apodado como “el capitán sexy“, madre mía que hombre más cachondo… un portugués que ama lo que hace y que se preocupa por hacer que los demás lo pasen bien… y para rematar, barra libre de cerveza (y también refrescos), con picoteo dulce y salado!
El capitán sexy
Partimos desde el puerto de Santa María (es muy fácil localizarlo) y con música en vivo, cachondeo y muchas risas, fuimos navegando la costa de Sal durante 3 horas, que se pasaron volando!! Acostarte en la colchoneta a tomar el sol también es una súper opción, la verdad es que por un momento se siente uno como un ricachón… acaso no es la vida que todos merecemos?
Ricky se lo pasó también increíble! jaja La verdad es que es de esas excursiones que te tengo que recomendar como un must del destino.
A mitad de la travesía el capitán nos comentó que había posibilidad de que viéramos ballenas y delfines, pero que en caso de que no pudiéramos avistarlos, nos dejarían un tiempo para hacer snorkel, y eso fue lo que hicimos.
Paramos a escasos metros de nuestro hotel, Odjo D’Agua, más bien justo enfrente del Aparthotel Porto Antigo, y allí, equipados con nuestras gafas y tubo nos lanzamos al mar, para nadar entre peces de colores y buscar al Cristo Sumergido. Y lo encontramos! Y lo tocamos!
Qué pedazo de tarde tuvimos ese día (la excursión salía a las 14:30 horas)… Tras la aventura, volvimos al hotel a descansar, una buena cena, un paseo y a dormir… Así es Isla de Sal, descanso y relax, diversión y aventura… pero ante todo, desconexión y sencillez.