Andurriante Viajes

Ruta por Isla de Sal, descubriendo sus pueblos y rincones

Qué ver en Isla de Sal era una de las cuestiones que nos planteábamos con este viaje, pues sinceramente fuimos buscando playa y relax, pero también queríamos conocer la isla y hacer algo de turismo, e impregnarnos del espíritu caboverdiano.

Así que una de las excursiones que quisimos hacer fue la de vuelta a la isla. La cogimos desde España y nos decantamos por la empresa Morabitur, con guía en español y recogida en el hotel. La actividad fue de medio día nada más, pero fue tiempo suficiente para verlo todo. Y es mucho más económico que hacerlo por tu cuenta, pues los alquileres de coches no son nada baratos, y, claro está, es mucho más cómodo también.

Primera parada: Espargos, la capital

Desde Santa María, la zona más turística de Sal, se coge la carretera a Espargos y se hace una rápida visita por la ciudad, capital de la isla. La verdad es que no hay mucho que ver, es básicamente perderse por sus callejuelas y descubrir la vida del lugar.

Nosotros visitamos un mercado local, donde nos explicaron que la mayoría de los productos, principalmente frutas y verduras, son importados, pues en la isla no hay casi ninguna actividad agrícola, pues es muy árida.

También estuvimos de shopping en una tienda local (sí, la típica a la que te llevan en las excursiones) y pudimos probar uno de los rones de Cabo Verde, en este caso era de la isla de Santo Antao. Creo que es una de las bebidas más fuertes que he probado nunca! Me ardían hasta los oídos!!! Ricky se la tomó como un campeón, sin pestañear, pero yo casi me muero allí! En realidad fue muy divertido! jeje

Palmeira, el pueblo más pescador

De Espargos pusimos rumbo a Palmeira, el pueblo más pesquero de toda la isla, conocido como el corazón de Sal, porque es donde está la reserva de combustible, la desalinizadora y también la central de electricidad.

Buracona y su Ojo Azul

Buracona fue de los puntos que más me gustó. Atravesamos una zona súper desértica, que me recordó mucho a los paisajes de mi querida Fuerteventura, para llegar a las piscinas naturales. En Tenerife tenemos muchas piscinas naturales, y sinceramente me encantan. Aquí te puedes dar un bañito rápido.

Unos minutos de coche después llegas al Ojo Azul, una fabulosa gruta de 18 metros de profundidad y 100 metros de distancia al mar, que debe su nombre a la preciosa proyección del sol en su interior, que forma una especie de ojo azul.

La zona es muy bonita, muy volcánica, con algunas cuevas en las que el mar desaparece. Y es además una de las zonas de buceo favoritas de la isla. De hecho, cuando vimos el ojo azul, había al fondo un submarinista.

Las salinas de Pedro Lume

Es lo más turístico de Isla de Sal, y lo que le da nombre a la isla (antes se llama lana, hasta que se descubrió la sal) En un principio fueron de los portugueses, luego de los franceses y actualmente son explotadas por italianos. Aunque desde los 80 la práctica totalidad de la sal que se produce es para consumo interno.

Lo más singular de las salinas  es que están ubicadas en un cráter volcánico a 3 metros por debajo del nivel del mar. Es el único sitio en el que hay que pagar entrada, son 5 euros por persona, y 1 euro más por usar la ducha si quieres endulzarte después de darte un rico baño en las salinas.

Nunca hemos estado en el mar muerto, así que a nosotros la sensación de flotar dentro del agua, nos maravilló!

Espejismos del desierto

La última parada de vuelta a Santa María fue en medio del desierto, nos habían dicho que la luz del sol sobre la arena generaba unos espejismos muy curiosos. La verdad es que tampoco teníamos muchas expectativas sobre esto, pero cuando lo vimos alucinamos! No pudimos captarlo con la cámara, pero efectivamente, da la sensación de que hay agua!!! Ahora entiendo esos famosos espejismos de oasis en el desierto, nosotros fuimos testigos de cómo el ojo puede engañar a la mente.

 

Salir de la versión móvil