Una de las experiencias que no te puedes perder en Isla de Sal es la de ver las tortugas marinas. Como nuestro viaje fue en agosto, quisimos ser testigos del desove de las tortugas, pero dependiendo de la época en la que viajes podrás verlas poner los huevos como nosotros, o bien podrás ver a las crías salir de su cascarón y abrirse paso hacia el mar. Sea como fuere, ser testigo de ello es una vivencia única. (y si puedes verlas de día, ya es algo impresionante -pero es muy difícil)

Fotografía cedida por Nostress Photo Studio
Hay muchos sitios donde puedes ver las tortugas, y tienes también varias opciones:
1. Turtle Walk, con TurtleSOS, que lleva a cabo diversas acciones de protección de estos animales y que aparte de acompañarte en tu paseo en busca de las tortugas marinas, te informan sobre estos animales y sobre la labor que ellos realizan en Cabo Verde. Aunque en su web dicen que sólo reciben donativos, lo cierto es que cuando vas a hacer la reserva te dan ya un precio fijado de 25 euros por cabeza.
2. Con algún guía local: los caboverdianos son auténticos conocedores de su tierra y sabrán guiarte bien hasta los puntos en los que ver a las tortugas marinas. Eso sí, no vayas con cualquiera, es primordial que sea una persona consciente y preocupada por la preservación de estas especies (llegamos a ver guías que se lanzaban encima de las tortugas sin darles tiempo a que salieran del agua y mucho menos a que las pobres pusieran sus huevos…)
Aquí tienes también dos opciones: que el local tenga coche y te vaya a recoger al hotel, o bien que tú tengas coche de alquiler y lo recojas a él. Eso sí, recuerda que siempre 4×4 mucho mejor!
3. Ir a la búsqueda de las tortugas por libre. Nos encontramos algún grupillo de extranjeros que iban por libre. Si tienes coche también es una buena opción. En la zona del Kite Surf Camp los grupos que iban por libre lo que hacían era “seguir” a los grupos guiados.
Fotografías cedidas por Nostress Photo Studio
Nuestra peculiar y divertida experiencia:
Nosotros nos decantamos por hacerlo con un local. Xavi y Silvia, nuestros amigos de Sitges, habían conocido a un tipo bien enrollado y simpático dispuesto a guiarnos. Quedamos a las 21:00 en uno de los bares de la playa de Santa María y de allí nos montamos en el jeep de Xavi para iniciar la que sin duda fue una de las más divertidas aventuras de todo el viaje.
Primero paramos en una playa, en la que había ya otro grupo esperando (creo que eran de Turtle SOS). Tras un pequeño paseo nos sentamos en la arena y esperamos. La verdad es que hay que armarse de paciencia porque puede llevar horas! El calorcito de agosto se desvaneció por completo y la espera fue aderezada de una fría brisa marina. Mientras, nos entreteníamos hablando y acurrucándonos bajo la luz de la luna. El guía no apartaba la vista del agua… aunque para hacer también más amena su espera se fumó un canuto! sí, sí, no te asustes, es algo muy habitual en Isla de Sal, ya os conté en otros posts que hay mucha esencia rastafari.
Y aquí empieza lo bueno. Tras una hora y pico de espera infructuosa, decidimos volver al coche e ir a otra playa a ver si había más suerte. Con la oscuridad de la noche y entre dunas, es difícil orientarse… y si tu guía va fumado… pues imagínate!!! ay por favor que risas nos echamos… aquel hombre colocado, llevándonos por caminos sin salida, balbuceando porque apenas podía hablar, Xavi vacilando con el tipo y Silvia y yo muertas de la risa, Ricky meado también… Madre mía qué show!!!
No sé cuánto tiempo más tarde (con tanta pérdida y tanto cachondeo ni sé cuánto estuvimos vagando entre dunas) llegamos a la playa del Kite Surf Camp. Allí había más gente y la playa es mucho más pequeña. Empezamos el paseo y enseguida nos cruzamos con un grupo cuyos guías locales nos dijeron que unos minutos antes habían visto una tortuga salir del mar, e incluso vimos las huellas en la arena. Buah… qué decepción!!! Nos lo habíamos perdido!!! Aún así, no desistimos en nuestro intento y proseguimos tranquilamente nuestro paseo. Rato más tarde, con el frío en el cuerpo y el cansancio acumulado de todo el día, decidimos aguantar sólo un rato más (era casi la 1 de la mañana) y volvernos al hotel. Y justo en ese momento Xavi dijo: chicos, eso es una tortuga?? parecía una piedra, pero se movía… y allí estaba, saliendo del agua!!!! Nos quedamos completamente paralizados para no espantarla, y muy despacito nos escondimos detrás de unas dunas para no molestarla. Ay que esa pedazo de tortuga estaba allí delante nuestro! Salía muy despacito del agua y caminaba con cautela por la arena y justo cuando se acercaba a las dunas aparece otro grupo por detrás y debe ser del ruido que hicieron que la pobre tortuga se volteó para regresar al mar (y sin haber podido poner sus huevos!)
Hay mucha gente inconsciente que no se preocupa por los animales. Es esencial que sigas las indicaciones, que no te acerques, no la toques, no la asustes, no ilumines… Lo más triste es que esos llamados “guías” de Isla de Sal no se preocupen por estas cuestiones. Tenemos la obligación de practicar un turismo responsable, así que no contribuyas al maltrato animal. Sigue todas las recomendaciones necesarias y sé testigo de esto, pero sin causar impacto ni mal en los animales!
Esta foto demuestra la inconsciencia de locales y turistas. Miren cuánto se acercó a ella, cómo la espantó y cómo la gente usó flash con el móvil.