
Mi primera nevada. O mejor dicho, mi primera supernevada, fue en Chicago. ¡Qué lindo cuando se viven primeras veces! Viajar no es sólo ver y conocer lugares, es sobre todo vivir experiencias diferentes, a todos los niveles. Quienes viajan con frecuencia tienen la oportunidad de vivir muchos momentos así, vivencias totalmente nuevas. En nuestro reciente viaje a Chicago, logré algo que llevaba mucho, pero mucho tiempo ansiando: ver nevar. Quizás pueda parecer increíble pero para una canaria como yo, acostumbrada a viajes más cálidos y mayoritariamente durante el otoño, es comprensible.
Los primeros días del viaje a Chicago soportamos temperaturas de entre -9 y -16 grados, pero no fue hasta que los termómetros ascendieron un poco que pudimos tener la suerte de ver una nevada. El primer día nevó con moderación, durante unas dos o tres horas quizás, y con unos débiles y tímidos copos, pero durante otros dos días sí vivimos en primera persona una fuerte tormenta de nieve, con truenos incluidos.
En los viajes hay muchos momentos que se recuerdan siempre, mientras que otros se van desvaneciendo al antojo de nuestra memoria. Pues estoy segura que siempre recordaré mi primera nevada, es lo que tienen las primeras veces (si no todas, al menos la mayoría), que nos acompañan en nuestro camino durante toda la vida.