Visitar las gargantas de Tolmin en Eslovenia también merece la pena. Y es que este entorno natural es fantástico, pese a que estas gargantas son “las eternas olvidadas”. Qué difícil es competir con las gargantas de Vintgar, pero es que estas últimas tienen una ubicación privilegiada, en Bled, y encima su recorrido es más extenso. Pero son diferentes, así que ambas merecen una visita si vas a conocer el país y tienes tiempo.
Cómo llegar a las Gargantas de Tolmin
Llegar a las Gargantas de Tolmin debe ser fácil, pero para nosotros no lo fue tanto. He de reconocer que nos perdimos, dimos varias vueltas, ni el GPS nos llevaba, así que tuvimos que preguntar, y finalmente conseguimos llegar. ¿Cuál había sido el problema? Estábamos buscando el sitio como “gargantas de Tolmin” o “Tolmin gorges”. Error. Tienes que buscarlo como Tolminska Korita. Está a unos 2 km (10 minutos) del pueblo de Tolmin.
Parking y entrada
Hay una amplia zona de aparcamiento en el exterior donde empieza el sendero, así que no tendrás problema para dejar el coche.
La entrada cuesta 4 euros y aunque el sendero no es muy largo, es lindo y merece la pena pagarlo.

El sendero por las Gargantas de Tolmin
Está todo perfectamente señalizado. Es una ruta muy suave, pero preciosa.
Te darán un mapa al llegar, con el recorrido marcado. Nuestra recomendación es que lo hagas al revés, en sentido contrario.
Los desfiladeros, que forman parte del Parque Nacional del Triglav, tienen una longitud de 200 metros y un ancho de 5 a 10 metros. Empezamos el sendero y nos fuimos adentrando poco a poco entre estos impresionantes desfiladeros. ¡Naturaleza pura! ¡qué maravilla de lugar!
Nos metimos por las llamadas cuevas de Dante, y descubrimos uno de los puntos más fotografiados de Tolmin, la cabeza del oso. Se trata de una enorme piedra que se desprendió de la montaña y que quedó atravesada en mitad del desfiladero, y cuya forma recuerda a la cabeza de un oso, de ahí su nombre como te estarías imaginando ya.
También cruzamos el famoso Puente del Diablo, con unos 60 metros de altura sobre el río Tolminka.
Durante el trayecto de vuelta nos atrevimos a meter los pies en el río, la verdad es que aprovechamos para llenar nuestras botellas de agua. ¡¡¡Qué fresquito!!!!
La Cabeza de Oso se puede ver desde distintas alturas.
El Puente del Diablo.
Nosotros decidimos visitar las gargantas de Tolmin el mismo día que bajamos la carretera de los rusos desde Kranjska Gora hasta Bovec, y tras haber practicado rafting en el Soca. Aprovechamos para acercarnos a Tolmin y de allí cogimos el tren para coches para volver a Bled cómodamente. Es mejor que coger la carretera de montaña. Primero, porque es más rápido y no tienes que conducir, y segundo porque mola mucho la experiencia y los paisajes no tienen desperdicio. En nuestro post sobre este viaje en tren a bordo de tu coche tienes toda la información sobre esta experiencia. También te animo a leer mi súper GUÍA PARA VIAJAR A ESLOVENIA, donde encontrarás mucha inspiración e información para organizar tu viaje.
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