Enamórate de Lisboa, 8 experiencias que no te puedes perder

Qué se puede ver y hacer en la capital portuguesa? Ésta es la típica pregunta que todos nos hacemos antes de este y de cualquier otro viaje… Sin embargo, hay ciudades que hechizan sin necesidad de preparar prácticamente nada de antemano, porque tienen tantas cosas que ofrecer que cualquier paseo por sus calles te lleva a descubrir rincones preciosos. Ese es el encanto de Lisboa.

Había leído en varias páginas y blogs que unos 2-3 días eran suficientes para conocerla, pero qué va! hay muchísimas cosas que hacer y sitios que descubrir. Las visitas obligadas te cogerán de paso, pues formarán parte de tu recorrido, por eso más que recomendarte lugares te voy a recomendar experiencias, las mismas experiencias que yo viví y que me encantaron:

1. Pasea en tuk-tuk:

Esos pequeños triciclos que inundan Lisboa, y que se dice que tienen su origen en nuestros vecinos asiáticos, son un auténtico must. Te va a sorprender por divertido, porque aparte de aventurarse en inclinadas calles en las que parece que te vas a enclavar y no vas a avanzar, se mete por callejones por los que las paredes casi te rozan el pelo… Así, dando brincos por el adoquinado del suelo, vas descubriendo los principales atractivos turísticos de la ciudad. Nuestra ruta nos llevó por el famoso barrio de Alfama y alrededores. Y tuvimos la suerte de estar acompañados por una madrileña, que se enamoró de Portugal durante su Erasmus y decidió quedarse en Lisboa y compartir su visión de la ciudad con otros visitantes. Se llama María, y puedes contactarla en la empresa Tuk-Tuk Lisboa.

2. Disfruta del atardecer junto al río Tajo:

Sabes ese instante en el que estás tan agusto que piensas: este es uno de mis pequeños grandes momentos de felicidad? Pues yo tuve esa sensación cuando, tras un paseo que me llevó desde la Plaza del Comercio y el Arco Da Rua Agusta, bordeando el río, llegué a un puesto súper chulo de bebidas. Allí, a un precio bastante razonable, me pedí un delicioso té de melón, y un rico mojito, para relajarme a orillas del río, mientras el sol se escondía pintando el cielo de preciosos naranjas.

3. Dedícale una noche al fado:

No hay nada capaz de provocar tantas sensaciones en mí como la música. Y en cierto modo, acercarte a la música tradicional o típica de una ciudad o un país, es conocer parte de su cultura e impregnarte de ella. Por ello visitar Lisboa es dedicarle al menos una noche al fado. Hay un montón de clubs de fado, unos más baratos que otros, pero todos con esa esencia portuguesa que combina los embrujantes ritmos de su guitarra (fado) con voces dulces y a la vez desgarradas, con toques tristes o alegres, pero siempre muy pasionales.

4. Asómate a alguno de sus muchos miradores:

Los hay de pago, como el del Arco Da Rua Augusta (sólo 2,5 euros), o como el elevador de Santa Justa, pero los hay gratuitos, naturales, que descubrirás desde el Tuk Tuk o bien en tus paseos a pie. Los tienes en la Baixa pero también en el barrio alto. Tú eliges el marco: con el castillo de San Jorge detrás, adentrándote en algún parque, como el de San Pedro Alcántara… pero te gustará. También es verdad que siempre he sentido y siento debilidad por las vistas de cualquier ciudad desde las alturas.

5. Súbete a alguno de sus tranvías:

El más famoso es el tranvía 28, el histórico, que recorre todo el centro de lisboa, pero que siempre va lleno llenísimo. Si quieres que tu experiencia no se convierta en un mal recuerdo de incomodidades y agobios, madruga. Si te levantas temprano no cogerás colas y conseguirás un buen asiento. Bájate donde quieras y piérdete por sus calles, o haz el circuito entero, eso ya queda a tu elección. Sea como sea, mola mucho.

6. Descubre la Expo:

Probablemente uno de los rincones más olvidados, pues apenas hay turistas, más bien está inundado de locales. Es un lugar fantástico para perderte una tarde de domingo. Pero ni se te ocurra meterte en su centro comercial. No. Recúestate en sus muros alrededor del agua, pasea por sus parques, siéntate en un banco a observar, o da un paseo en su funicular y disfruta de unas vistas privilegiadas.

7. Explora la Lisboa de los descubrimientos:

Los portugueses han jugado un papel clave en la historia y fueron grandes navegantes y descubridores. Y presumen de ello. Lisboa te lo recuerda casi a cada paso. Pero si hay un enclave que lo homenajea sobremanera ese es Belém. Un barrio encantador, con monumentos dignos de ser admirados, como su famosa Torre, el monumento de los descubrimientos o el monasterio de los Jerónimos. Famoso además por sus pasteles, que no puedes perder la oportunidad de probar. Y ya que estamos, habrá que hacerlo en un sitio archiconocido: Pastéis de Belém, al lado del museo de los coches (con una extensa colección de carruajes y carrozas antiguas).

8. Callejonea por Alfama:

Un barrio muy pintoresco, que sobrevivió al incendio del siglo XVIII, y que aún mantiene su esencia de barrio humilde y bohemio. Te va a sorprender, es de esos lugares que tienen alma, y que la sigue manteniendo pese a las avalanchas de turistas que recibe cada día. Las calles llenas de tendederos con ropa colgando, pequeñas tiendecitas de pueblo más viejas que Matusalén, fachadas con azulejos ya descoloridos y rotos… qué más os voy a contar… un encanto único.

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