La Torre Willis, el rascacielos más alto de Chicago

La Torre Willis, el rascacielo más grande de Chicago, era conocida como la Sears Tower hasta 2009, que luego cambió su nombre, adaptándolo al de la compañía aseguradora de Londres Willis Group Houlding. Como curiosidad, te diré que este gigante edificio fue durante 20 años el edificio más alto del mundo. El título le duró dos décadas, no está mal no? Mide 442 metros de altura, sin contar las antenas, y fue diseñado por Bruce Graham, quien dispuso, como elemento más destacado de su arquitectura, y como principal atractivo turístico, el famoso Skydeck o Ledge, una estructura de metacrilato suspendida en el aire en uno de los laterales de la torre, en la planta 103, a 412 metros.

Y es que lo mejor de la torre Willis, aparte de ser el rascacielos más alto de Chicago, es precisamente este increíble Skydeck, y no sólo por las espectaculares vistas que ofrece, sino también por las sensaciones que proporciona. Y es que subirse a esa plataforma flotante es una experiencia única y no muy cara. Por lo demás, las vistas desde el resto de la planta no tienen nada que envidiarle a las de la Torre Hancock o cualquier otro rascacielos.

Puedes comprar tu entrada directamente allí, o comprarla de forma anticipada, por ejemplo con Civitatis, que ofrece modalidad de entrada de una visita o de dos.

Elegir con cuidado la visita

No dejes la visita a la Torre Willis para los últimos días, porque puedes correr el riesgo de que te pille un día feo (nublado o con lluvia o tormenta de nieve) o bien que no puedas subir. Sí, sí, has leído bien. A nosotros nos pasó la primera vez que fuimos. Pagamos nuestra entrada, empezamos la cola, y a la media hora nos avisan de que cierran el Skydeck por los fuertes vientos… Es lo que tiene visitar la Windy City. Así que la opción era subir y perdernos la experiencia del Skydeck (lo cual es ridículo) o volver otro día. Y eso hicimos, volvimos al día siguiente.

Si en pleno invierno tuvimos que soportar las interminables colas (para subir pero también para bajar) y las “peleas” una vez arriba para coger espacio a solas en el skydeck, no me quiero imaginar en verano. Los visitantes con City Pass se saltan gran parte de estas colas, así que no está de más valorarlo. La verdad es que la visita es algo pesada, nos quitó dos tardes y media, pero no nos arrepentimos de haber ido, hay que ir, sí o sí.

Un atardecer mágico

Al igual que hicimos en nuestra visita a la Hancock Tower, decidimos subir de día para luego disfrutar del atardecer y las vistas nocturnas de la ciudad. Tampoco aquí hay límite de hora arriba. Pero entre lo que se tarda en subir y luego las colas para bajar, te quita mucho más tiempo que la visita al Hancock.

El sol se puso justo enfrente del Skydeck, cubriendo con su anaranjado manto toda la ciudad, mientras el negro se abría paso entre los rascacielos, brindando una estampa mágica, de esas que se recuerdan siempre. Totalmente recomendable.

Si estás leyendo este post es porque seguramente estás planificando visitar la Ciudad del Viento, así que te dejo otras recomendaciones sobre Chicago que espero que te sean de utilidad. Y si tienes pensado visitar varias atracciones, también puedes hacerte con la Chicago Explorer Pass y ahorrar hasta un 40% en tus tickets.

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