Milán, qué ver en uno o dos días

Milán es de esos destinos que conquistan por el estómago. Cuando me preguntan qué es lo que más me ha gustado del viaje no puedo evitar reconocer que sus deliciosas pastas, sus increíbles pizzas, sus irresistibles helados (Tomad nota: heladería cioccolati italiani, los mejores helados de Milán, justo al lado de la galería, en la vía San Raffaele 6. A partir de 2,5 euros. Helados artesanales, con chocolate dentro del cucuruchu!!!!!!!!)

Aunque siempre he identificado Milán con moda, la verdad es que en esta escapada de varios días no pisamos ni una tienda, ni siquiera es que me encontrara con gente muy it, quizás por la cantidad de turistas que inundan sus calles. El Milán que yo conocí es una ciudad muy turística, con mucha vida, mucho callejeo y diversos atractivos que conocer. Pero limitarse a ver sólo Milán es un error, lo ideal es aprovechar la extensa red de trenes de Italia y acercarse también a otras ciudades cercanas.

En cuanto a recomendaciones de qué ver y hacer en Milán, os dejamos aquí nuestra propuesta, y aunque os parezca increíble, se puede ver todo en un sólo día, aunque como siempre, si tenéis posibilidad de dedicarle más tiempo, pues mejor.

1. El Duomo:

Es el símbolo de la ciudad, una preciosa catedral gótica, que tardó unos 5 siglos en construirse y que pasó por las manos de distintos arquitectos. Como curiosidad, se puede subir a su tejado, desde donde se tienen unas bonitas vistas de toda la ciudad y desde donde se ve muy de cerca la Madonnina que preside el edificio (aunque a nosotros nos cogió con alguna obra, de cara a la próxima Expo). No es caro subir a la terraza, 7 euros caminando y 12 en ascensor. A nosotros nos pilló el ascensor cerrado y subimos caminando.

En cuanto al interior de la catedral, la entrada es gratuita, pero si quieres sacar fotos o grabar vídeo, puedes hacerlo pagando 2 euros.

En la Plaza del Duomo tanto durante el día como de noche, hay un ritmo frenético, vendedores ambulantes, turistas sacando fotos, comiendo helado… ante los pies de una de las más famosas catedrales del mundo.

Duomo torres

2. La Galería Víctor Manuel II:

Construida en el siglo XIX, cuenta con un fascinante diseño que te adentra en un mundo de lujos y alta costura. Aquí se concentran las tiendas de los más prestigiosos diseñadores del mundo. Lo cierto es que encontrar a alguien con bolsas es difícil, más bien se ven turistas paseando y sacando fotos o tomando algo en alguna de las terrazas y restaurantes que se encuentran en su interior.

El edificio bien merece la visita, pues es majestuoso y muy bonito (a nosotros nos cogió en obras el exterior así que no pudimos ver su fachada).

Y por supuesto anímate a colocar tu pie derecho sobre los huevos del toro de Torino y dar tres vueltas… dicen que te garantiza volver algún día a Milán.

3. Teatro y Plaza de La Scala:

Atravesando la imponente galería se llega a otro de los puntos más famosos de Milán, la plaza de la Scala, en cuyo centro se ubica la famosa escultura de Leonardo Da Vinci (no la vimos porque estaba en obras de limpieza y restauración para la Expo) y detrás el Teatro La Scala. Un edificio que ha pasado por varias reconstrucciones y que ha sobrevivido a incendios, bombardeos.. y que hasta ha sido movido de lugar.. Pese a que no es un edificio especialmente llamativo o despampanante, es considerado uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Nosotros no pudimos entrar porque había ensayo de una obra y sólo se permitía el acceso al museo (sí, sí, vaya suerte tuvimos con el tema de las obras… todo sea porque la ciudad luzca resplandeciente en la Expo… suertudos los que vayáis a partir de mayo jeje).

4. El Castillo Esforzesco y el Parque Sempione:

Fue uno de los sitios que más me gustó. El edificio es inmenso, hasta alberga varios museos en su interior! Tiene unos jardines preciosos donde la gente se tumba al sol, y atravesándolo se llega al Parque Sempione.

El Parque Sempione es precioso. Patos, tortugas, mucha vegetación, lagos, gente haciendo deporte, grupos de amigos allí reunidos, gente tomando sol, turistas que encuentran un momento de calma y relax… En definitiva, una visita obligada.

5. La Torre Branca:

Desde que leí en internet sobre la torre Branca tuve claro que sería un must de este viaje. Siempre me encanta ver las ciudades desde lo alto, y las vistas son muchísimo mejores que las del tejado del Duomo. Mide 108 metros (se sube en ascensor), es el segundo edificio más alto de Milán después de la torre Pirelli.

Es barato, tan sólo 4 euros, pero el problema es que tiene unos horarios muy raros. Abre sólo miércoles, sábados y domingos, de 10:30 a 12:30 y de 16:00 a 18:00. Durante el verano cierra sólo los lunes, y tiene otra franja horaria más, de 21:00 a 00:00.

Nosotros fuimos un miércoles y no pudimos subir porque estaba cerrada por viento. Así que si no disponéis de mucho tiempo en la ciudad, quizás resulte complicado el poder subir.

6. El Cenácolo y la última cena:

Hay que pedir cita por internet para ver este famoso cuadro de Leonardo Da Vinci. Si no hay disponibilidad, lo mejor es presentarse allí y probar suerte, pues suelen dejar entrar a más visitantes. Nosotros fuimos pero no entramos.

7. El cementerio monumental:

Entramos porque nos pillaba justo al lado de nuestro hotel, es muy bonito pero es que a mí lo de ver cementerios como que no me va mucho… Está cerquita de la estación de Garibaldi.

8. Navigli:

Me encantó. Todo. El sitio es precioso, hay un ambientazo que ni os imagináis… Un sitio muy moderno, por el que dar un paseo, fotografiar sus preciosas casitas de colores a orillas del río, y tomar el aperitivo… Está plagado de bares y en cualquiera de ellos podréis disfrutar del aperitivo, que suele ser hasta las 22:30 aproximadamente y que por unos 10 euros os incluye bebida (recomendable probar las cervezas) y buffet de pastas, pizzas y picoteos varios. La comida no es nada del otro mundo, pero bueno… tampoco está mal como merienda. También es una de las zonas de marcha más animadas.

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