Vida nocturna en Agadir

El ritmo de la ciudad, al menos durante el verano, es innegable. Durante el día las playas están masificadas y … Leer más

Comprar en Agadir

Comprar en Agadir es conseguir auténticas gangas. Mucho más barata que otras ciudades, como Marrakech, esta joya de la costa marroquí cuenta con el mayor zoco de toda África, como ya os comentaba en un post anterior. Se trata del zoco El-Had, ubicado en pleno centro de la ciudad.

Es un lugar muy turístico y en el se puede encontrar de todo: comida, ropa, zapatos, bolsos, joyería, y artículos para el hogar.

El regateo aquí es un arte, lleva su tiempo, pues quizás en un mismo puesto hay que estar un buen rato tratando de conseguir el mejor precio posible. Aún así, los precios están unificados, es decir, parece que se ponen de acuerdo para fijarlos para fijarlos, luego depende de uno conseguir que lo rebajen más o menos. Normalmente los hombres consiguen mayores descuentos que las mujeres, y no por comprar más la rebaja ha de ser necesariamente mayor.

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Agadir, una ciudad con mucha vida

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Tal vez fuera la brisa del mar, de mi siempre adorado Atlántico, o quizás fuera su arena blanca y fina, pero la verdad es que Agadir me ha enamorado. Me han bastado tres días para absorber todo su encanto. Aquí por primera vez en estas tres semanas de viaje me he sentido totalmente libre y cómoda, sin las imposiciones culturales o religiosas sobre la manera de vestir, sin preocupaciones por la seguridad… Aquí los extranjeros no somos tan diferentes (o quizás es que ha sido aquí donde he encontrado por primera vez una cantidad significativa de turistas) y por ello no somos el blanco de todas las miradas.

Pero más allá de las sensaciones que uno puede experimentar en un viaje y que siempre son subjetivas, lo que es cierto es que Agadir es un must en cualquier viaje a Marruecos. Por su ambiente, sus bonitas y cálidas playas, su vida nocturna, sus zocos y sus precios (es preferible comprar aquí que en Marrakech y tanto la comida como el transporte son muy económicos). Lo que no es tan barato es el alojamiento, que en temporada alta no baja de 30 euros, y puede alcanzar los 400 o 600 euros la noche, según lo que uno quiera gastar. En internet hay muy poca oferta, al menos en los resultados de búsqueda en Google, tanto en español como en inglés, así que si uno busca algo económico lo mejor es hacerlo aquí, in situ.

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Del Marruecos profundo al más turístico

Llevo 21 días en Marruecos. Los 11 primeros estuve en Casablanca, una ciudad con mucho ritmo, con mucha población y con no muchos turistas. Es uno de los motores económicos del país, mucha gente vive en Casablanca porque es allí donde trabajan, de hecho, hay mucha inmigración. Hay barrios de muy reciente creación donde reside gente de otros países africanos que buscan en Marruecos una oportunidad.

El choque cultural fue grande, sobre todo porque coincidió con el ramadán y eso hacia que no pudiera sentirme tan cómoda con mi ropa (me refiero a shorts, vestidos, etc.), a pesar de las altas temperaturas que vivimos durante la primera semana. Pero también por la inseguridad. Pase momentos de miedo, he de reconocerlo, apenas salía con la cámara de fotos y alguna que otra vez me metí en una chilaba para tratar de pasar más inadvertida.

Aún con todo ello, tuve tiempo para conocer la ciudad, a lo que dedicare un post más completo y detallado.

Pues bien, el mismo día que celebramos la fiesta de fin del ramadán hice de nuevo la maleta para poner rumbo a Tan Tan, un pequeño pueblito en mitad del desierto, a unos 385 km al sur de Agadir, desde donde es sabido que fue lugar de salida de la Marcha Verde sobre el Sahara occidental en 1975.

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El batpot marroquí

En mi último post, sobre cocina marroquí os hable del batpot, una de las delicias dulces que he probado durante … Leer más

La cocina marroquí

Si algo me asustaba de esta aventura era pensar en mi alimentación. Vivir con una familia marroquí no deja demasiada libertad a la hora de alimentarse, pues aunque siempre esta la opción de Mc Donald (siempre lleno de gente por cierto) o de algún restaurante, lo cierto es que sentarse a la mesa y rechazar la comida puede resultar toda una ofensa para los anfitriones.

Pues bien, todos mis miedos desaparecieron al probar la comida marroquí. Si bien es cierto que no todo me gusta, estoy disfrutando bastante con la gastronomía local. Hasta el punto de que, lejos de lo que esperaba, puede que después de un mes aquí vuelva con algún kilito de más.

Lo más delicioso:

Soy una declarada amante de los dulces así que el batpot me encanto desde que lo probé por primera vez. Al principio pensé que era tortilla, pero resulta que son una especie de tortitas que ya he aprendido a elaborar y que para deleite de mis amigos y familia preparare a mi regreso.

Son muy fáciles de hacer. Tan sólo llevan harina, pan rallado y un poco de levadura, luego se añade un poco de agua con azúcar y a amasar. Cuando la masa este uniforme se separan pequeños pedacitos en forma de bola y se dejan reposar 10 minutos. A continuación se aplanan dándoles forma de tortitas y se vuelven a dejar reposar otros 10 minutos. Finalmente se cocinan en un sartén, con unas gotas de aceite y luego al servirlas se les pone un poco de aceite por encima. Si al comerlo le añaden un poco de mermelada estará aún mejor. También se preparan rellenos de tomate, jamón, atún… Lo que se quiera poner según el gusto de cada uno. Es una delicia. Aquí se come tanto en desayunos como en cenas.

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