Visitamos las Cataratas del Niágara desde Canadá (en 1 día)

Las Cataratas del Niágara son uno de los lugares más conocidos y visitados de Canadá, atrayendo cada año a unos 12 millones de turistas de todo el mundo. Con 52 metros de altura y unos 55 metros de profundidad, no son las cataratas más altas del mundo, pero sí las más caudalosas y tal vez por lo cinematográficas que han sido, o puede que por ser tan archiconocidas, tienen un cierto aire romántico que las convierten en un lugar especial.

¿Lado americano o lado canadiense?

Allá por 2008 las visité por primera vez, en una excursión exprés que hice desde Nueva York, y he de reconocer que la experiencia fue emocionante (fuimos un grupo de amigos que por aquel entonces estudiábamos inglés juntos en la Kaplan en Nueva York), pero al mismo tiempo algo decepcionante, pues aunque me lo pasé pipa en el viaje, es cierto que no encontré la grandiosidad que esperaba ver… Digamos que… me esperaba más! Sin embargo, poder admirarlas desde el lado canadiense es otro mundo… Ahora sí que puedo decir que me parecen espectaculares!

Ricky ya las había visto, cuando estuvo viviendo en Toronto hace unos años, pero había sido en invierno, por lo que el paisaje que se encontró era también totalmente diferente. Llegamos tipo 11:30 de la mañana, veníamos en coche desde Toronto (es poco más de 1 h y media de trayecto), y apenas dejamos las maletas en nuestro motel, fuimos directos a pie (nuestro motel estaba muy cerca). No sabéis la cara que se nos quedó cuando nos acercamos al paseo sobre las cataratas y las vimos! Wow fue increíble!

Cruzar en coche al lado canadiense: Si viajas a Niágara desde EEUU, por libre, te aconsejo que cruces al lado canadiense. No te llevará mucho tiempo, y créeme que merecerá la pena. Además, si eres ciudadano español, no te hará falta tramitar el Electronic Travel Authorization (ETA) al entrar al país por tierra, así que basta con llevar el pasaporte y pasar el control de aduanas.

Qué ver y hacer en Niágara

Una vez que llegues a Niágara tendrás muchas cosas que hacer, hay casinos, centros comerciales, hoteles con piscina, actividades de todo tipo… pero la atracción principal son las cascadas, así que si vas con poco tiempo, tendrás que decidir qué quieres ver para organizar tu día, ya que muchas de esas atracciones cierran temprano. Nosotros teníamos sólo un día, y aunque hacíamos noche, teníamos que irnos temprano a la mañana siguiente, así que decidimos centrarnos en las cataratas y verlas desde diferentes ángulos:

– El barco Horblower Niágara Cruises para verlas desde abajo, sin duda, lo más recomendado en Niágara

– El Journey Behind the Falls para verlas por detrás, por sus túneles interiores

– La torre Skylon, para verlas desde lo alto

1. Navegando hacia el corazón de las cataratas:

Es lo más recomendado, como ya confesé antes. Si ya de por sí esta belleza natural sorprende (a pesar de la enorme explotación turística de la zona), lo que realmente impone es verla desde el agua, a bordo del Hornblower Niagara Cruises.

Si visitas Niágara, no pierdas la oportunidad de vivir la que para nosotros ha sido la mejor experiencia: navegar en barco hasta los pies de la Horseshoe Falls, la “catarata herradura”, la canadiense, y sin duda el más espectacular de los tres saltos de agua principales que hay en Niágara (los otros dos son Bridal Vell Falls y Rainbow Falls). Todos ellos se ven desde el barco!

Nosotros teníamos claro que lo del Hornblower era un must de nuestro paso por Niágara. Y no nos arrepentimos!!! no decepciona!

Llegamos tipo 12:30 a la plaza de venta de tickets (no tiene pérdida, todo está perfectamente señalizado), y la verdad es que había bastante gente, pues agosto es temporada muy alta en Canadá, pero también es cierto que te permite disfrutar muchísimo más de tu viaje gracias al buen tiempo.

Con esas largas colas, la mejor opción es sacar los tickets previamente en la web de Hornblower y ahorrarte ese tiempo innecesario de espera. Si las compras online te llegarán vía mail y puedes imprimirlas o enseñarlas desde el teléfono.

Una vez que tengas tu entrada, te pones tu chubasquero rojo para subirte al barco. Y luego… Agudiza todos tus sentidos porque lo que vas a vivir es algo abrumador… Sentirás la fuerza de la naturaleza, te sobrecogerá el rugido de esos gigantes y a medida que el agua va cayendo delante de ti, te dará la impresión de que el barco va a meterse debajo de la catarata porque el Hornblower y tú pareceréis cada vez más diminutos.

Pero este histórico crucero, conocido por el apodo de “the thunder” (el trueno), que lleva operando desde 1846, no es nada diminuto, que no te engañen las fotos, tiene capacidad para 730 personas, repartidas en dos plantas. Pero no te asustes, aunque parezca que vas a ir apretado, tendrás espacio para moverte y sacar fotos… Que además la “marea roja” de impermeables luego queda muy bien en cámara. Y como hay wifi a bordo, aprovecha para subir tus fotos con el hashtag #inthemist, tienen perfiles de redes sociales muy activos, así que si quieres ir viendo cómo va a ser la experiencia usa el hashtag y los perfiles oficiales del Hornblower (hacen periscope los miércoles – hay más info en su web).

El Hornblower también hace el tour desde EE.UU. (por si no puedes pasar al lado canadiense) y podrás diferenciar los barcos porque en este último la gente lleva impermeables azules. Es muy curioso ver cómo se intercalan los barcos en sus rutas hacia la Horseshoe Falls.

Y sí, el chubasquero va incluido en la entrada… Y una vez que se usan se reciclan, y se reutilizan por ejemplo para mobiliario de sus instalaciones, como por ejemplo para las papeleras.

El tour del Hornblower dura 20 minutos y cuesta 20 dólares. Y salen barcos cada 15 minutos. Así que ya sabes, no te lo pierdas!!!

2. Recorriendo las entrañas de las cataratas:

El Journey Behind the Falls te brinda la oportunidad perfecta de ver las cataratas desde otro ángulo, y lo que es aún más interesante, pasear por los túneles que discurren por detrás de la Horseshoe Falls.

En el edificio Castle Centre, al otro extremo del paseo (justo en la punta contraria del Hornblower) están las oficinas donde comprar los tickets, aunque también puedes hacerlo en la página web de Niágara Parks. Nosotros los compramos pero tuvimos que esperar unas horas para el siguiente tour, así que aprovechamos ese tiempo para visitar la torre Skylon. Así que lo más recomendable es sacar la entrada cuanto antes para poder organizar mejor el día en Niágara y no ir a la carrera como hicimos nosotros jeje

Una vez llegue la hora de la visita, es rápido. Entras, te pones tu chubasquero amarillo (también gratuito con la entrada) y accedes a los túneles. Hay varios niveles y galerías por las que se puede pasar. Lo más interesante son los dos observatorios, el Upper, que es el primero que se encuentra, y abajo el Lower Observation Deck, que queda justo al lado de la cascada y que es el que mejor vistas tiene. Mola mucho poder estar tan cerca de la cascada, mojarte y sentir la fuerza del agua al caer.

Los túneles están muy transitados pero aparte de un par de paneles informativos con interesantes historias sobre Niágara, y unas cuantas “ventanas” que permiten ver cómo cae la catarata justo encima, no hay mucho más. No es caro, cuesta 16’25 dólares canadienses por persona, así que, a ese precio, si tienes tiempo, vale la pena la visita. Si tu presupuesto es más limitado, mejor te recomiendo la opción del barco, a nosotros nos gustó más.

Esta experiencia también la puedes vivir desde el lado estadounidense, pero en la otra cascada, no en la Horseshoe.

3. Niágara desde las alturas:

Ver las cataratas desde lo alto también impresiona. Hay varias empresas de tours de helicópteros, pero si no te apetece sobrevolar el cielo de Niágara, siempre tienes la opción de rozarlo subiendo a lo alto de la Torre Skylon.

Ofrece vistas 360 grados de las cataratas y alrededores. El ascensor tarda 52 segundos en subir. La torre mide 158 metros y la entrada cuesta 15 dólares. La verdad es que no nos pareció nada del otro mundo, pero si tienes presupuesto y tiempo, sube a disfrutar de la vista de las cataratas.

También hay un restaurante, donde cenar con una estampa inigualable. Hay precios especiales. En su página web se pueden comprar los tickets y ver los precios.

Niágara ofrece mucho más que las cataratas

En Niágara no te vas a aburrir, siempre tendrás algo que hacer y no todo gira en torno a las cataratas. Puedes disfrutar de un show o música en vivo en alguno de sus muchos locales, entrar a su famoso casino, disfrutar de unas horas al sol en la piscina de tu hotel, o incluso entretenerte con otras actividades como un paseo por el sendero que discurre alrededor de los rápidos (white water walk), o en esa misma zona subirte a bordo del Whirlpool Aero Car. Se trata de un funicular diseñado por un español, que justamente este 2016 celebra sus 100 años de historia.

El paseo no es muy barato en mi opinión, 14,25 dólares, pero si compras alguna de las Adventure Pass en las que venga incluido el ticket, pues puedes hacerle una visita.

El funicular va y viene sin parar en el otro lado, es decir, te subes y te bajas en el mismo punto. Y está algo alejado del centro, así que la mejor opción es coger el bus turístico. Nosotros lo cogimos, el de 24 horas, que cuesta sólo 7,50 dólares canadienses, y lo usamos para movernos de un sitio a otro. La verdad es que es cómodo, nos ahorramos los pateos, no tuvimos que sacar el coche (el aparcamiento es imposible cerca de las cascadas) y recorrimos toda la zona a bordo del bus, que tiene varias líneas, y paradas en todos los atractivos turísticos principales y en muchas zonas de hoteles.

Las cataratas de Niágara de noche

Ver las cataratas de noche es otra bonita experiencia. Nos fijamos en que la iluminación que le ponen procede del lado canadiense según pudimos observar, pero iluminan todas las cataratas, incluidas las del lado americano.

Nosotros hicimos coincidir la visita con los fuegos artificiales, que se celebran miércoles, viernes y domingos. En la web de turismo de Niágara tienes el calendario con los días que hay fuegos, según el mes. El Hornblower también hace cruceros de noche y durante los fuegos artificiales.

 

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